EL BESO.

Qué curioso es ese momento en el que todo coincide y los diferentes procesos vitales, caseros, profesionales, emocionales parecen hablar de lo mismo. Posiblemente estamos en un momento donde la máquina interna de lo inconsciente tenga un poder sobrenatural por encima de nosotras mismas, y la única manera de percibir algo real sea dejar que todo se coloque como buenamente pueda, dentro de un sistema que hemos creído generar nosotras pero que, aunque suene algo místico, “creo que no tenemos la capacidad para elegir ciertas cosas, porque hay cosas que se construyen o transforman sin ni siquiera mover un dedo, quizás nuestra historia ya está escrita en algún libro enorme que esté enterrado en el núcleo terrestre”. Revisando notas que tenía perdidas entre papeles random, dí con esta:

 

“Cerrar las puertas a lo espiritual es impedir al hombre una vida realmente humana, oponerle a su propia autorealización y sumergirlo en estados infelices que acaban por destruir su identidad.”

aplauso

BRAVA! BRAVO!

  • Mis disculpas a la persona que escribió esta frase, se me escapó anotarte y la cita se me queda a medias tintas, pero eres muy grande.

 

Hablar de deseo implica connotaciones tan amplias como maneras de entender esta vida. Nuestro cuerpo tiene apetitos necesarios, nuestra psique ronda de cerca los deseos  de afecto como por ejemplo el deseo conocer, pensar y una lista muy larga de verbos; incluso hay lugares de deseos desconocidos para nosotros mismos, como aquellos que surgen del inconsciente. El deseo en sí ha sido a nivel histórico uno de los temas de debate más latentes: Platón y Sócrates hablaban de él, y cada uno con su película. Si nos parásemos a divagar sobre los diferentes tiempos pasados, desde lo medieval hasta lo moderno, desde lo oriental a lo occidental, podríamos llegar a redactar una lista interminable de maneras de ver el deseo y sus connotaciones. 200w-2Y lo más divertido de todo es que muchas veces elegimos la fórmula que mejor nos viene para escudarnos, cual guerrero insensato que no quiere pararse a hurgar en lo más profundo de sus entrañas y averiguar el verdadero significado del deseo propio, sin que los miedos nos entaponen los oídos y acabemos eligiendo un sistema de pensamiento preconcebido, sin pasar por un proceso de auto interrogación. Muchas veces son conductas evitativas, para bien o para mal a veces bloqueamos nuestras intuiciones, los atascos mentales arman una cola inmensa, las emociones empiezan a pitar el claxon y la hemos liado. Muchos dicen que los deseos y las carencias van de la mano, y que la propia carencia de este elemento provoca en los organismos alteraciones internas, desequilibrios y tensiones que se traducen en movimientos encaminados a conseguir, del ambiente exterior, lo que nos falta en el interior. Por esa regla de tres, de cuatro o de dos (que más dá el número), uno de los propósitos más inquietantes en esta vida sería pararnos a escuchar lo que realmente deseamos desde una manera aprensiva, o como un acto placebo con el fin de satisfacer nuestras propias carencias, y otra cosa sería confiar en esos deseos que tienen que ver con nuestros propios sueños. No vamos a permitir que estos muchos pensadores aplatanen nuestras ganas de seguir deseando ser lo que queremos ser, vamos a dejar que todas las interpretaciones posibles sobre el verbo desear también formen parte de la hazaña.

Si tenemos deseos, esto podría ser síntoma de estar vivos.

 

200w-1Quizás sea muy loco pensar que prefiero que me llamen loco a dejar de escuchar lo que dentro de mí, y esto me lanza al vacío sin hacer daño a los que andan alrededor. El motor de la acción en sí no sé si es el “geart” o a los deseos, tampoco vamos a obsesionarnos con los lugares de partida porque como en el principio de este post comentaba, hay lugares inconscientes e imposibles de localizar respecto a los cuales, lo mejor, bajo mi humilde experiencia es trascenderlos y dejar que hagan su propia labor sin determinarlos.

Procesos circulares y cíclicos son los que solemos resolver, pero estos no son los únicos y si permitimos que se transforme todo cada vez que movemos una pieza, podríamos llegar a viajar en la eterna espiral, que ni tan mal como experiencia, curiosamente los helechos se pegan así toda la vida. Cuando brotan sus hojas, estas están enrolladas en espiral como muelles de reloj, y se van desplegando gradualmente a medida que crecen. Nosotros estamos en estas, experimentando la espiral y observando cómo todos los momentos se están cruzando. En estos instantes estamos inmersos en un proceso creativo junto alumnos de Área Barcelona que lleva cómo título: “Por caramelos”, donde estamos observando al cuerpo y al deseo de mover nuestra estructura. En casa estamos liados con un puzzle de más de un metro de “The kiss” de Klimt, y aún vemos lejano el día donde colocar la última pieza. Si a esto le sumamos las ganas que tenemos de que llegue el 25 de junio para comenzar a trabajar con los alumnos del conservatorio de Valencia, e imaginamos el momento en el que comience nuestro retiro “96 HORAS”, podríamos denominar estas coincidencias con un titular : Tenemos deseos, estamos vivos.

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PD: El beso, llegará.