UN GUERRERO HA PEDIDO LANGOSTA.

#estepostcontienespoiler.

TODOS VAMOS A MORIR.

  • El guerrero ha pedido langosta.
  • ¿La quiere al punto?
  • Sí, me dijo que quería la más grande que tuviéramos.
  • Langosta grande, al punto para el guerrero.
  • Oído, cocina.

 

Un gesto de incalculable “despiporre”, antes de que llegara a la que él pensaba que sería su batalla final. El guerrero estaba en su casa, tumbado en el sofá a las 17:30 PM, recibió la llamada: Winter is coming, mañana a las 6:00 AM zarpamos, serán 38 días de naufragio antes de llegar a la batalla dónde podremos hacernos con el reino.

Durante dos horas el guerrero estuvo preso de muchos pensamientos que le bailan dentro del cuerpo, por bulerías y fandangos. Se levantó de un plumazo del sofá, puso la música a todo volumen y bailó hasta que el sudor y el agotamiento físico dirigieron su cuerpo hasta la bañera. Un baño frío fue la siguiente escena en la que el guerrero se sorprendió cantando a grito pelado como si no hubiera un mañana, algo le estaba pasando y ese algo andaba dubitativo entre dos opciones muy difusas entre sí. Una de ellas era, mañana me marcho…moriremos todos y no volveré a casa. La otra fue: nunca he comido langosta. Aparentemente, las dos podrían formar parte de diferentes juegos mentales, sin embargo, el guerrero hizo una conexión inmediata de sus dos pensamientos más latentes. Dejó de cantar, salió de la ducha y evitando la brisa del pasillo, corrió hasta su habitación. Se puso algo cómodo y tras elegir el restaurante con más glamour de la zona, fue decidido a comer su primera y última langosta.

Una vez allí, eligió la mesa que estaba frente al mar, ansioso por la llegada del camarero.

  • Buenas noches, ¿qué desea usted?
  • Buenas noches, me gustaría una langosta, la más grande que tengáis.
  • ¿La quiere al punto?
  • Sí, por favor. Gracias
  • A usted siempre, bienvenido.

 

El gif que os dejo a continuación es bastante gráfico, así fue cómo el guerrero se zampó la langosta. Si estuviéramos en ese restaurante, en una mesa frente al mar colocada de forma paralela a la mesa del guerrero. giphyPodríamos llegar a pensar que tenía mucha hambre, que vive con prisa, que no disfrutó ese momento, podríamos llegar a pensar que la ansiedad superó el hecho de disfrutar su langosta, podríamos incluso suponer que todo lo que a priori se sostiene en estado de frenesí, ocasiona indigestiones pesadas. Pero ¿quiénes somos para pensar algo sobre alguien que no sabemos de dónde viene y a dónde va? También podríamos no haber captado de nada porque estábamos embelesados en nuestra propia cena romántica, pero para no evadirnos de esos pensamiento inconscientes que a todas nos van y vienen, en situaciones dónde pensamos que nos comportaríamos de otra manera, vamos a meternos en el barro de los prejuicios.

 

Es muy osado creer que sólo hay una manera de entender las diferentes preguntitas vitales que nos podríamos hacer cada una de nosotras, hay mucha pretensión si realmente creemos que podíamos ponernos en la situación de cualquier persona, sin realmente ser ellas. Carecería de peso real, lanzar una lanza al barrio de enfrente sin saber dónde podría darle a nuestro contrincante. 200-1Y está claro que no existe la poción unánime que nos coloque a todas en la misma manera de pensar o argumentar sobre el entorno y sobre nosotras mismas, ¿Podríamos suponer entonces que realmente tenemos la capacidad de conocer qué le pasaba al guerrero, sin antes preguntarle por su propia historia?

Nos hemos engañado tanto tiempo. Decían que no era veneno y acabamos envenenándonos pensando que el miedo a no tomarlo nos colocaría fuera del juego. Quizás no supimos lanzarnos a la incertidumbre, y confiar que lo desconocido nos llevaría a lugares nuevos; donde, nuestro rastreros pensamientos, se entretendrían soliviantando maneras que nos habían impuesto, sin ni siquiera habernos percatamos del momento.

 

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REANUDACIÓN DEL SISTEMA.

 

Dicen que estamos en la era del individuo, dicen que todo lo que nos rodea desvaloriza la humildad y la sencillez.Dicen que alimenta nuestras ganas de pretender ser mejores y válidos cada día que nos despertamos.También dicen que la empatía con el entorno ha pasado a un estado tan superficial, que las redes sociales y los fenómenos artificiales que generamos, están devastando lo sensible, lo frágil. Que está disolviendo aquello que antes se armonizaba desde una realidad que palpitaba en estado de presente, donde el perímetro se quedaba en lo que teníamos cerca, en aquello que nuestros brazos podían abarcar y abrazar sin esforzarse a llegar a lugares irreales. Entones se habitaba en la simpleza de hacer lo que tocaba y vivir lo que estaba ocurriendo.

¿Nos estaremos curtiendo una mentira colectiva? ¿Nos resulta imposible aceptar que la sociedad está evolucionado a otro tipo de especie? ¿ Podríamos soltar la idea de suponer todo el tiempo lo que es bueno o malo? ¿Estaría dentro de las posibilidades, permitirnos ser lo que queremos ser sin dejar que los patrones nos aprieten o condicionen de manera involuntaria?

 

Me debato como el guerrero en dos pensamientos paralelos que juegan con diferente estrategia, y donde quizás los jugadores que están en el banquillo esperando la posibilidad de entrar al tablero, sean los que ocasionen quizás un cambio radical en el sistema. Haciendo un símil entre estos jugadores del banquillo y los fantasmas que podemos tener ocultos en nuestros pensamientos, sólo me queda decir: “Hay veces que que nuestros fantasmas no son ni por un asomo lo que nosotros podríamos imaginar, 200-4posiblemente nos sorprendería, posiblemente nunca fueron lo que esperamos. Aunque también podría ser lo que imaginábamos”.

Eso sería imposible saberlo, pero sí se podría intuir. Pero, a veces la intuición falla. ¿Por qué no abrir la puerta a lo inabarcable, a lo desconocido, a ese momento donde la fragilidad de la incertidumbre podría marcar el gol que nos permita ganar una batalla que parecía estar perdida?

 

Si en “Juego de tronos” pudieron acabar con los caminantes blancos, por qué nosotros no podríamos ganar lo que aparentemente está perdido. Toda esta historia que os entrelazo podría parecer estar envuelta en una densidad de pensamientos reflexivos e intensos, no vamos a negar la evidencia pero el objetivo es ligero,  se sujeta a la simpleza de alzar una bandera por todos los guerreros que se enfrentan a sus batallas, para poder seguir creciendo y soñando con lo desconocido, con aquello que nunca le enseñaron.

Sin más rodeos, vamos a emprender el camino, vamos a permitirnos sorprendernos del resultado porque lo más seguro es que el final se aleje de cualquiera de las ideas que pudiéramos tener en mente. Toca seguir, y ¡se nos avecinan muchas cosas! Tenemos abierto el plazo de inscripción para nuestro retiro 96HORAS y quedan 6 plazas libres. Antes nos tocará pasar dos semanas intensas en el conservatorio de Valencia, y justo antes tendremos que culminar el proceso en el que llevamos metidos varios meses con la formación de Área Barcelona y el Instituto del Teatre. Trás todo esto ¡HOLIDAYS!

 

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PD: Dejar que los finales se transformen, es lo mismo que beber unas cañas con amigos en un bar y no saber como terminará el día.