NUESTRO MUNDO SE OLVIDÓ DE LLORAR.

No estaría nada mal que el mundo se hinchara a llorar con un llanto profundo, y que el contenido de cada continente se desborde de tal manera que nos sumergiéramos en un estado de calma, dónde los dramas se aligerasen y el propio peso de la totalidad descansara percibiendo en cada espacio, la propia acción de descansar.

Porque en este caso con el verbo llorar hago una referencia a la acción de soltar, de dejar ir, de ablandar, de dejar que pase todo de forma líquida, fluida, permitiendo que cada uno de los rincones que aprietan se derritan cual cubito de hielo al sol en pleno asfalto urbano, que se suelten incluso esas comisuras que están empadronadas en lugares de insospechable procedencia.  Origen o causa difusa dónde a veces vivimos, porque en el fondo de todo lo que aprieta no es donde habitamos, si no lo que habitamos dejando pasar lo que hace una buena lágrima.

Hechiceras, magas, brujas de cada rincón “we need help” JAJAJA.

No vamos a negar que hay lugares desérticos de una incalculable belleza, no vamos a negar que contemplar desiertos te da la capacidad de ver oasis preciosos aunque sean imaginarios, lugares donde una palmera es mucho más que una palmera, donde por supuesto que la vida sigue estando activa y donde quizás un pequeño charco lo vemos más grande que el océano Atlántico. Pero no es el Atlántico, es un charco y tras pasar por ese momento de emoción, no te queda otra que poner los pies en la tierra y sentir la calidez de ese suelo urbano donde no es que se haya derretido el cubito de hielo simplemente, sino que el cubito ya se evaporó y trepó a alguna nube. Tan sólo en ese instante en el que tus propios pensamientos se perdieron imaginando cosas que no estaban pasando tal y como creías.

El llanto sin pena ni gloria, sin ruido escénico ni apertura de labios. Ese momento en el que no sabes cómo sostener el derrumbe de tu propia estructura que no recuerda cómo llorar, donde los nudos aprietan con fuerza bruta. Curiosamente le pedimos a la vida “cero dramas” cuando posiblemente lo estamos cabalgando por dentro, sin soltar las riendas de lo desconocido, sin dejar que Urano (el planeta que se encarga de todo esto) nos desvele lo aparentemente insostenible.

Un poco de mover el trasero para aligerar todo esto que nos ronronea y que en el fondo tiene un tono, a la par, bastante risueño y liviano.

-¿Quién necesita equilibrio?-

¿Quién soportaría ese lugar de forma permanente hasta los restos de su propia existencia?

“QUE LA LÁGRIMA SUDE  Y QUE EL SUDOR LLORE.”

Que los filtros se confundan y que esta trenza de ritmos nos provoque ser todo lo libre que podamos ser dentro de esta gran jaula llamada Mundo. Lloremos con él, dejemos que se relaje…quizás se hinche el globo llamado tierra y la expansión forme parte del siguiente juego. Porque entre tu y yo, permitir que las emociones vayan trasladando nuestro peso, no es una tarea fácil pero, pensar que estamos jugando al pinball y nos entretengamos con una pelotita de izquierda a derecha, no es un remedio. Al final la pelota acaba cayendo y el juego termina tarde o temprano.

 

Esto podría parecer una reflexión con un fondo tristemente dramático pero, que va, es un reclamo esperanzador porque nosotras hemos decidido entregarnos a la causa, arrodillarnos al llanto blando donde cualquier tipo de emoción sea la excusa perfecta para seguir dejando atrás residuos innecesarios y continuar con la cosecha.
Hasta luego Maricarmen, y que viva Nina Simone, dejemos los miedos para mañana  y vamos a saludar con salero a todo lo que nos venga. Ya habrá tiempo de balancear y achicar aguas si nos pasamos en algún llanto de magnitud incalculable.

Este post tiene BSO, pero una banda sonora de estas que reaparecen justo después de la película, con los créditos que te hacen recordar alguna escena del propio largometraje. Si te apetece y tienes tiempo, escúchatela después de leer esta reflexión que os compartimos, la canción está como tendencia en cualquier plataforma y a nosotros el tema nos mola mucho:  Barefoot in the Park (James Blake y Rosalía).

PD: podrías llamarme loco o también podrías venir y frotarme el lomo.