SALTAR A LA PRIMERA.

Saltar a la primera podríamos interpretarlo de dos maneras muy diferentes entre sí o mejor dicho de muchas formas, tantas cómo personas estamos habitando este working-progress de mundo en el que nos ha tocado vivir, un mundo que navega en un submarino de palabras,términos, fórmulas de hacer, miedos, costumbres y muchas más “cositas” más creadas por grandes personas hace cientos y cientos de años.

Nosotros nos referimos a ese momento en que estás en el vértice de la montaña, en el borde del trampolín. Justo en ese instante, en el que saltar implica llegar a un lugar nuevo y en ese momento te planteas si es o no adecuado, si es lo que deberías hacer. A la mierda todos los deberías y suposiciones enjaulas trás la experiencia de otras personas, de otros momentos vitales. Si me mojo, te diría que no te quedes con los brazos cruzados, las piernas enredadas, echo un nudo.. y salta! Si ya lo decía el “Tequila” en los 80, salta! salta conmigo…hacerle caso a este hombre sería contradecir lo que estamos diciendo hace un par de líneas, hacer caso a estas palabras también. ¿Crees que tienes un buen impulso? ¿Sería inteligente probar un acto suicida?¿ Podría inquietarte saber cual sería tu próximo papel en la vida?

El verano se transforma en invierno antes de lo que podríamos imaginar y si nos podemos a pensar todo lo que perderemos aquí o allí antes de haber saltado estoy convencido que acabas tirándote de cabeza. ¿Qué pasaría si nos hubieran inculcado que trás cualquier salto habría un carnaval, un campo lleno de amapolas o todos esos deseos que anhelas ahí arriba en el vértice, en el borde? ¿Te quedarías enredado en esos pensamiento de que habría sido? ¿Esos pensamientos casi enfermizos, acompañados de una profunda negación de lo que te habría gustado hacer y no tuviste Los Santos Ovarios de hacer?

-Pues yo que tú me sentaba un ratito en el borde, pensaba unos minutos cómo coger el impulso para saltar y después saltaba.

Podrías “re-liarte” sintiendo el fresquito de la montaña, palpando ese viento en la piel. El viento se lleva muchas cosas y  podría ser que en una de estas te  pegara un empujoncito y te cayeras inconscientemente de ahí, podría ser un culazo interesante, podría ser un porrazo bien dramático. Tanto viento, tanta caída inesperada será un gran impulso para terminar sentado en el sofá gritando a los cuatro vientos :

“Aunque tenga que matar, engañar o robar, a Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre”

Habrá llegado el momento del drama, de lo que el viento se llevo y no habrás saltado aunque sientas que sí. Esto se llama caerse y con mayúsculas.

Hace unos años comenzamos con un proyecto que aún está archivado en carpetas “El gran salto” se llama, nos invitó a reflexionar sobre  toda esta parrafada que llevamos, nos invitó a coger impulso y hacer lo que queríamos hacer, os dejamos una foto de ese instante, en la foto: Álvaro tras el salto, vivo y coleando.

Quizás algún dia este proyecto vuelva a nuestro presente, quizás alguna mañana nos volvamos a preguntar sobre esto y nos lancemos con aquello que esta archivado, pero ahora toca seguir por donde estamos, seguir con nuestra “merienda de negros” que nos tiene inquietos y nos invita a saltar cada día! Mañana retomamos nuestros ensayos, mañana nos encontramos de nuevo en La Caldera (Barcelona) para seguir dándole cuerpo a este nuevo trabajo. Estaremos recluidos, estaremos felices allí seguro.

Pd:¡ Feliz semana a todos los saltimbanquis de este planeta y a los que no son muy de saltar también!