ESTÁBAMOS ESPERANDO TÉ.

“Más largo que un día sin pan” se suele decir por el sur de estas tierras, pero el otro día escuché algo que me llamó la atención “más largo que el parto de un elefante” y me viene “al pelo” para comenzar estas lineas.

Más largo que el parto de un elefante, cuántos meses llevabas haciéndote esperar, casi ni nos acordábamos de aquel leve souvenir que nos dejaste hace dos años. Andábamos por Madrid (Capital española con un flujo importante de proyectos diversos y entretenidos); allí estábamos de residencia creativa entre los muros de Conde Duque  y qué muros! un ladrillo visto que te provoca cosas sin hacer mucho. Dejamos que esas ideas escritas se rebelaran en algún rincón de aquella sala de ensayo, en algún hueco de nuestro cuerpo. Y si! Nos dijiste:

Hola, ¿Qué tal, MariCarmen? , seguido de un: Estoy aquí.

Es alucinante el poder que puede llegar a tener una reflexión escrita en un sofá sevillano, acompañado por Torso (Negro número 1: el perro) y una taza de té. Cómo ordenar un kaos interno sin esfuerzo? Cómo permitir que el desorden me ordene? Cómo aceptar un kaos mental cuando aparentemente estoy tranquilo? Fueron tantas cuestiones juntas, sin sentido, desorganizadas, amorosas, intensas, mezquinas, risueñas… dio para tanto la tarde, la noche que mira… aquí sigue bailando la cosa y pasó de sacar el hocico a enseñarnos el trasero.

Ha sido sencillamente especial esperar el momento, sin prisas. Cuanto aprendizaje, señor! Sí la cosa va de esto, lo sueltas, lo aflojas, dejas de esperar y te sorprende cuando menos te lo esperas.

 

Llegaste frío, no nos vamos a engañar. Mejor dicho templado, el paso de los meses dejaron que llegaras sin humos, ni temperaturas ardientes de estas que te queman ligeramente los labios y fuertemente la lengua. Viniste en tu punto, el que tu querías.

Sabemos que te quedas dentro un rato más, aún solo hemos sentido las contracciones aunque nuestra imaginación ya puede intuir tu figura, prometemos estar readys en tu bienvenida. Ahora duerme de nuevo pequeño té, que el despertador no vuelve a sonar hasta septiembre. Gracias por volvernos a dejarte ver. Gracias por dejar que nos reencontraremos los tres  a tu servicio. Gracias a “La Caldera” por abrirnos vuestro salón y cedernos vuestras mesas y sillas, gracias por hacérnoslo sencillo y ameno.

 

 

Pd: En el circulo central hemos observado una figura extraña, creemos que es la maceta lanzada por alguno de nosotros tres, nadie confirma la gran hazaña.